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Como hacer compatibles los grandes proyectos fotovoltaicos con la agricultura y la biodiversidad


La sociedad se encuentra en plena transición hacia un modelo energético más sostenible, que tiene como objetivo la neutralidad climática en 2050, lo que supone reducir progresivamente las emisiones de CO2. En el ámbito nacional, hay que alinearse con la ‘Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050’ y, en el ámbito europeo, es necesario actuar de acuerdo al compromiso adquirido como país miembro de la Unión Europea, así como en el marco del Acuerdo de París.

 

En este contexto, hay que destacar la importancia que poseen las energías renovables como una de las principales soluciones para alcanzar este objetivo. Además, su uso debe ser compatible con la agricultura y la biodiversidad, de ahí la necesidad ubicar adecuadamente este tipo de proyectos, que, en el caso de grandes parques fotovoltaicos, necesitan una amplia extensión.


Más del 42% de la potencia procede de fuentes renovables

 

España cuenta con una potencia eléctrica instalada que asciende a 276.315 GWh, de los que 116.583 GWh son de origen renovable, según los datos correspondientes al cierre de 2022. Esto significa que el 42,2% del mix de generación eléctrica español procede de fuentes energéticas verdes, siguiendo así la evolución de los últimos años, ya que el porcentaje de renovables en 2020 fue del 44%, y en 2021 se situó en el 46,7%.

 

Por este motivo, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la generación eléctrica en España están registrando un descenso continuo desde 2017, cuando se contabilizaron 74,86 millones de toneladas, frente a los 35,9 millones de toneladas de 2021.

 

De esta forma, las energías renovables ponen de relieve el papel esencial que deben jugar ante el reto de la descarbonización y la neutralidad climática. En concreto, la energía solar fotovoltaica representa una de las principales apuestas para alcanzar este objetivo en España, a tenor de los datos. En la actualidad, nuestro país cuenta con algo más de 19.000 MW de potencia instalada, lo que supone un incremento interanual del 26%, ya que en el último año se han conectado a la red 3.900 MW más de este tipo de energía renovable.

 

Además, se espera sumar otros 2.000 MW de autoconsumo, proyectos incentivados por las ayudas públicas y como medida para ahorrar en la factura eléctrica. En España, la energía solar fotovoltaica cerró 2022 con una producción cercana a los 28.000 GWh, un 33% más que el año anterior, aportando un 10% del mix energético.


Compatibilidad de los proyectos fotovoltaicos con la agricultura y la biodiversidad

 

Extrapolando estos datos a la agricultura, observamos que este sector es uno de los que menos electricidad consume en comparación con la industria o el turismo, en concreto, solo el 3% del total. Sin embargo, la actividad agrícola se encuentra muy condicionada por el elevado coste de la energía eléctrica, que supone uno de los principales gastos a la hora de producir, lastrando en muchas ocasiones la rentabilidad del productor.

 

Por este motivo, el uso de la energía solar fotovoltaica por parte del sector agrícola es fundamental para reducir los costes totales, a través de la instalación de placas solares fotovoltaicas para autoconsumo, siempre que sea viable desde el punto de vista económico y medioambiental. Para ello, la ubicación debe tener en cuenta la situación y las necesidades actuales, de ahí que la fórmula más adecuada sea el uso de parcelas agrícolas de uso marginal a las que no se les está dando ningún tipo de aprovechamiento.

 

En este sentido, hay que recordar que España cuenta con más de 2,3 millones de hectáreas de superficie agrícola de uso marginal y con baja productividad agrícola que disponen de un enorme potencial para albergar estos grandes proyectos de energía solar fotovoltaica siempre y cuando cumplan con todos los requisitos medioambientales y sean compatibles con la biodiversidad, de esta forma la superficie destinada a albergar grandes parques fotovoltaicos no entraría en competencia con las zonas de cultivo agrícola de regadío o de alta productividad. No obstante, aquí el factor principal que determina la ubicación de estas infraestructuras son los puntos de enganche.

 

Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, más de un tercio del territorio nacional tiene una sensibilidad ambiental baja para la implantación de proyectos de energía solar fotovoltaica; un dato que casa a la perfección con la necesidad de aprovechamiento de esta energía que posee el sector agrícola para abaratar sus costes e impulsar un modelo sostenible y respetuoso con la biodiversidad, que, además puede certificarse mediante alguno de los actuales sellos de calidad por baja huella de carbono.

 

La Agrivoltaica, una solución para compatibilizar agricultura y fotovoltaica

 

La Agrivoltaica es la combinación de la producción agrícola y fotovoltaica en un mismo espacio de terreno. Para que esto sea posible se debe elegir muy bien los cultivos a implantar y el diseño de la instalación solar fotovoltaica debe considerar esto también.

 

Esta solución puede ser aplicable en las zonas donde existan una fuerte competencia por el terreno como puede ser las zonas de producción de invernaderos o en aquellas zonas afectadas por grandes proyectos fotovoltaicos, y no haya posibilidad de reubicación al estar condicionados por el punto de enganche, donde existe un gran rechazo social por el gran impacto que generan.

 

Fuentes 100% renovables en 2050

 

En este contexto, es fundamental que la actividad agrícola se apoye en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), con el que el Gobierno de España ha fijado como objetivo que el 74% de la generación eléctrica española de 2030 proceda de fuentes renovables, un porcentaje que deberá llegar al 100% en 2050.

 

Para cumplir con este desafío, es necesario que los proyectos de energía solar fotovoltaica alcancen los 39.000 MW instalados en el año 2030. Según las estimaciones, estas cifras de potencia solar fotovoltaica instalada se alcanzarán holgadamente.

 

Además de limpia y barata, la solar fotovoltaica es la energía renovable más compatible y respetuosa con la biodiversidad y el medioambiente, pues para su instalación, los proyectos deben pasar unos estrictos controles por parte de las autoridades competentes en materia ambiental, por lo que es necesaria una correcta planificación, zonificación y la visión de conjunto de todo el territorio.


La instalación de estos proyectos llevan aparejados otros beneficios sociales, pues generan empleo durante su construcción y, posteriormente, durante sus años de vida útil, para las tareas de mantenimiento. Esto significa que contribuyen a fijar la población al territorio en el ámbito rural, luchando así contra el fenómeno de la España vaciada.

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